Un buen aperitivo siempre tiene algo de improvisado. Sacas lo que tienes, te acomodas y, de pronto, ya son las diez de la noche. El secreto es una mesa que parece preparada durante horas cuando se puso en diez minutos.
1. Arma el escenario en un solo gesto
Un mantel individual por invitado y la mesa cambia por completo. Para el aperitivo, nos encanta el rectangular Ilustraciones gourmet: quesos, uvas y aceitunas dibujados a pluma marcan el tono.
2. Tres tablas, ni una más
Una tabla de quesos, una de carnes frías y una de verduras crujientes. Complétalas con pan, unas aceitunas y fruta de temporada. Sirve directamente en los platos medianos: aguantan bien, incluso con vinagreta.


3. Servilletas al alcance de la mano
Pon una pila de servilletas de tres capas al centro de la mesa. Combina dos diseños de la misma paleta —Rayas elegantes y Follaje delicado, por ejemplo— para un efecto más relajado.
4. Al final, se recoge en un solo gesto
Manteles individuales, servilletas y platos se recogen juntos, sin separaciones complicadas: solo sigue las indicaciones de compostaje impresas en la faja. Y la conversación continúa.
«Porque los mejores momentos deberían terminar alrededor de la mesa, no frente al fregadero.»
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Los productos del artículo

Manteles individuales · 20 piezas
Manteles individuales rectangulares Ilustraciones gourmet
18 × 13 pulg. (46 × 33 cm)
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Servilletas · 20 piezas · 3 capas
Servilletas de mesa Follaje delicado
10 × 10 pulg. (25 × 25 cm), dobladas de 5 × 5 pulg.
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